Imagínate uñas arrastrándose por una espalda mientras le dan duro en una superficie negra y lisa, dejando líneas rojas leves. Algunos gimen con el escozor mientras otros siguen sin parar. En un momento, después de una ronda salvaje, se ven primeros planos de la piel marcada, con un tío jadeando mientras le pasan los dedos por encima. Es algo que te atrapa sin darte cuenta.